sábado, 6 de abril de 2013

Desalado del fueraborda

            Algo que conviene tener muy en cuenta en los motores fueraborda es el desalado, sobre todo cuando se va a estar durante una buena temporada sin ponerlo en marcha, léase temporada invernal. Esto se debe a que la refrigeración del motor se produce precisamente con el agua marina, esta es absorbida a través de un orificio situado en la parte baja de la caña del motor. Desde este orificio el agua es conducida hasta el bloque del motor para ser expulsada al exterior una vez que ha completado el circuito interno del bloque.

           Uno de los sistemas más usados para conseguir el desalado del circuito de refrigeración son las orejeras , estas se acoplan a los laterales de la caña del motor a la altura donde está el orificio de la toma del agua marina y posteriormente se acopla una manguera con ayuda de un racor.

 

         También, claro está, existe la opción de sacar el motor del barco, colocarlo apoyado en un soporte adecuado e introducir la cola en un recipiente con agua dulce. Sobra explicar las incomodidades que puede tener este método, sobre todo si se trata de un fueraborda de cierto caballaje ya que su peso será muy elevado.

          Pero existen motores que nos lo quieren poner algo más complicado, es el caso del Suzuki DF5, este motor tiene el inconveniente de no contar con ese orificio lateral por donde se absorbe el agua marina para la refrigeración. El Suzuki DF5 posee la toma de agua marina justo encima de la hélice, en posición vertical y con inclinación. Esto hace que sea totalmente imposible el uso de las orejeras, y a pesar de que se trata de un motor relativamente ligero, +/- 25 kg, su desanclaje del espejo de popa y manipulación es un tanto incómoda.

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          Hoy he montado un sencillo sistema de desalado sin tener que sacar el motor del barco y sin orejeras, claro está. He utilizado un bidón de plástico al que le he recortado toda la parte superior, luego le he perforado unos agujeros en los laterales para construir unas asas con unos trozos de cabos.

Hay que aclarar que para poder usar este sistema nuestro barco deberá estar amarrado a un pantalán que tenga toma de agua y una manguera.

       Se procede de la siguiente manera, deberemos de utilizar los sistema de elevación y basculación del motor de manera que la caña quede al aire, con un poco de habilidad podremos introducir ahora en el bidón vacío la caña del motor.

       A continuación volvemos a poner el motor en posición vertical y engancho una cinta americana a las asas del bidón ayudado de dos mosquetones. Paso la cinta americana por encima de la carcasa que cubre el motor, ahora ya solo queda llenar el bidón de agua dulce y arrancarlo para que comience el desalado. El bidón nos quedará en parte sumergido en el agua salada, pero la zona superior del mismo quedará al aire aislando así el agua dulce del agua salada. Para comprender un poco mejor el sistema dejo unas imágenes y un corto vídeo donde puede verse el motor desalándose.

Importante: Nunca poner marcha avante o atrás con el motor arrancado dentro del bidón, la hélice podría dañarse al tocar las paredes del bidón. Hacer funcionar el motor siempre en punto muerto o neutral, de esa forma el motor funciona pero no gira el eje de la hélice.

Material usado:

- 1 bidón de 40 cm de diámetro y unos 50 cm de alto.

- Unos trozos de cabo para hacer las asas del bidón. 

- Cinta americana, +/- 1 m y medio

- Dos mosquetones o en su defecto dos ganchos para unir la cinta americana a las asas.

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     Sé que levantando la tapa que cubre el motor existe un orifico al que se le puede acoplar un racor y a este una manguera, de esa forma podríamos desalar el tramo del circuito de refrigeración correspondiente al bloque-motor, pero no así al tramo correspondiente de la caña, algo que no debemos de olvidar.

martes, 26 de marzo de 2013

La mar nos une.

         Hoy me ha llegado un bonito regalo en un sobre, no penséis mal, no era un sobre de Bárcenas…ja ja ja. En su interior había una “dibucarta”, sí, ya sé, estaréis pensando ¿ qué es eso de una dibucarta ? Empezaré por el principio para que se me entienda mejor…

         Hace unos meses apareció en la pantalla de mi ordenador una historia fascinante de dos amigos navegantes, “La vuelta a España del Corto Maltés”. Como digo, dos amigos unidos por una misma afición, navegar a vela, habían conseguido rodear la península ibérica con su velero de poco más de 6 metros, el Corto Maltés, en 3 meses. Pero la historia no terminaba ahí, tras rodear como digo, toda la península, llegaron al cabo de Creus en Gerona y tras sobrepasarlo se internaron en los canales franceses que los devolvió al cabo de unas semanas al océano Atlántico. Para ello, tuvieron que desarbolar su embarcación, ya que por lo canales se navega bajo muchos puentes de escasa altura, y al salir de nuevo al Atlántico en Burdeos volver a arbolar al Corto Maltés. De esa manera consiguieron llegar a su punto de partida en Santander, una aventura con mayúsculas.

        Bien, ya conocemos la aventura de estos dos Cántabros, Álvaro y Luis, a bordo del Corto Maltés. Durante los tres meses que dura la navegación escriben un diario de a bordo, un diario que amenizan con unos simpáticos y trabajados dibujos hechos por Álvaro, unos dibujos que cada uno de ellos esconde una mensaje sobre la etapa vivida y que ellos cuentan en cada capítulo. Hace unos días crearon en su blog un simpático juego, la recompensa para el ganador era una dibucarta, creo que el resto es fácil de adivinar.

        Para que se me entienda mejor voy a colocar a continuación la dibucarta que me han mandado por correo, debajo del dibujo pongo el mensaje que esconde por si alguien no consigue descifrarlo.

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 Hola navegantes. Hoy nos han abordado la fuerzas armadas de Portugal. Para pillar algunas irregularidades menores nos hicieron perder 1 hora, pero en el fondo fue divertido. Un saludo .”¨

Álvaro ha añadido al dibujo un mensaje para mi…muchas gracias Álvaro.

        Las dibucartas creadas por Álvaro tienen como base los comics de Mortadelo y Filemón, Los Picapiedra, Mafalda, Los Simpson…es una maravilla comprobar la creatividad que tiene este navegante. Esta aventura ha parido un libro, un magnífico libro, en él se pueden leer con detalle todas las aventuras vividas por estos dos amigos. Yo, por mi parte me veía en la obligación de dedicarles una entrada en mi blog, ellos han sido capaces de hacerme soñar despierto algún día y por ello su dibucarta ha pasado a ocupar un lugar junto a mis libros.

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La mar nos ha unido.

viernes, 15 de marzo de 2013

Lección a bordo, ceñirse al viento, casi un arte.

            Quería llevar a mi amigo Jose hasta St Jean de Luz, anunciaban viento del SW, F 4-5 para la mañana, eso haría que la navegación hasta la localidad de la costa labortana sería rápida y sin demasiadas complicaciones. Para la tarde el pronóstico hablaba de viento de la misma dirección pero más flojo, F 2, no me costaba imaginarme como sería el regreso… además, existía una pequeña ola de mar de fondo de 1 metro que venía casi en la misma dirección del viento. Para colmo a la cita acudiría un invitado inesperado, la corriente existente de la bajamar.

           Como preveía, la ida es sencilla, entendiéndose por sencilla una navegación con el viento de aleta y de popa con tan solo el foque en proa. De esa forma logramos alcanzar picos de más de 6 nudos y en algo más de una hora entramos en la bahía de St Jean de Luz, alguna de las rachas soportadas en la ida han llegado a los 30 nudos. En algún momento dudo en izar la vela mayor, pero experiencias anteriores sufridas con el viento Sur me dicen que no lo haga, si solo con el foque vamos bien, para que cambiar…creo que acerté en esto.

       Dentro de la bahía fondeamos frente al castillo de Sokoa, allí aprovechamos para comer y tirarnos un rato en cubierta intentando calentarnos con el sol.

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          Se que la vuelta nos puede llevar un buen rato navegando a vela, tocará ceñir dando algunos bordos, así que la siesta no es muy larga, corta diría yo. Antes de soltar el fondeo al que estamos amarrados aprovecho nuestra situación de aproados al viento y le cojo los dos rizos a la mayor, así saldremos de la bahía con los deberes hechos. Nos dirigimos ya a vela hacia la bocana flanqueada por las murallas que encierran la bahía de St Jean de Luz. En cuanto Zaldi asoma la proa fuera de la bahía comenzamos a sufrir abatimiento hacia el Este, me doy cuenta de ello y pongo motor para salir del atolladero, tenemos a estribor la rompiente de uno de las murallas y no es un buen lugar para andar tentando a la suerte…

        Nos separamos enseguida del peligro y paro el motor, coloco el barco para avanzar ciñendo y ¡¡ oh, sorpresa !! un abatimiento de dos pares de coj… nos lleva hacia el NE, pero…¿que está pasando? ¿porqué no avanzamos aunque sea algo?, repaso el trimado de las velas, creo que llevo todo correcto pero sin embargo nos estamos alejando casi a la deriva de la dirección deseada, ¡ ay ay ay !, algo estoy haciendo mal, intento y reintento ceñir pero no consigo nada, nos alejamos cada vez más de nuestro rumbo deseado. Finalmente optamos por lo más sencillo, motor y a navegar para casa.

        Unos días después y tras varias consultas hechas a personas bastante más puestas en el tema que yo, aclaré la situación vivida el sábado a bordo de Zaldi. Varios fueron mis fallos al salir de la bahía de St Jean de Luz.

1º- Posiblemente me hubiera bastado con coger un solo rizo a la vela mayor, así habría obtenido algo más de potencia para el barco.           

2º- Al salir de la bahía debí de empezar a navegar al menos de través para ir ganando velocidad, luego podría haber ido cerrando mi rumbo poco a poco y entonces si habríamos ceñido. En una palabra, para ceñir hace falta cierta velocidad, de lo contrario el abatimiento nos podrá.

3º Olvidé trimar el palo inclinándolo hacia popa, eso me habría ayudado con la mayor haciendo que esta tuviera menos embolsamiento.

A pesar de todo creo que ambos disfrutamos del día, la navegación a la ida fue muy disfrutona y aunque a veces no salga todo como debiera, pienso que hay que saber sacar partido de lo “malo”. Ceñir, ceñir bien, debe de ser un arte, y como tal habrá que trabajarlo para conseguir buenos resultados. Toca ceñir.

Unas imágenes del día:

domingo, 17 de febrero de 2013

A St. Jean de Luz, un paso más.

         Llevaba tiempo con muchas ganas de acercarme hasta la localidad de la costa labortana. La bahía de St. Jean de Luz, orientada al Norte, está defendida por altos y robustos espigones levantados en su entrada como rompeolas, estos evitan que en su interior se puedan sentir las grandes olas que con frecuencia llegan hasta allí.
         St. Jean de Luz es sobre todo un puerto pesquero, eso sí, no muy grande, no busquemos en su bahía un gran puerto deportivo, acercándonos al extremo Oeste  de su playa encontraremos allí la entrada, por un tramo acanalado, a la zona portuaria. En el costado este del puerto, en la orilla de la localidad de Ciboure hallaremos un pequeño espacio para embarcaciones deportivas, unas 80 plazas dan cobijo a algunos yates y veleros de no demasiada envergadura. Apenas queda sitio para los visitantes, tan solo hay un pantalán de apenas una veintena de metros, este está situado junto una rampa por donde se sacan los pesqueros a tierra para efectuar labores de limpieza y reparación. Según la web de turismo de la zona hay espacio para unos 8 barcos de visitantes, pero en esta otra web hablan de 6 plazas para visitantes. Ciboure y St. Jean de Luz son dos localidades separadas por el río La Nivelle que vierte sus aguas a la bahía, son dos poblaciones que merecen y mucho una visita.

Situación del los pantalanes de embarcaciones deportivas marcada en rojo.

Amarres embarcaciones deportivas

Amarres embarcaciones deportivas 2


La travesía efectuada.
S.Jean de Luz


         Anunciaban una meteorología benigna para todo el fin de semana y han acertado de lleno, “los del mar” también lo han hecho. Las predicciones eran de mar de fondo de algo más de un metro y viento del este fuerza 2-3, tan solo en la fuerza del viento han errado un poco, llegando a St. Jean de Luz me ha tocado navegar con rachas de fuerza 4 o algo más, estas me han obligado a cambiar, ya que no tengo enrollador, mi génova en proa por el foque, una vela más reducida. La verdad es que el cambio de vela, que lo efectúo sin demasiadas complicaciones, lo hago sobre todo para no tener problemas a la hora de navegar entre los espigones que protegen la entrada a la bahía. Durante la ida he tenido que navegar ciñendo continuamente contra un viento que soplaba entre NE y el E y así, las 5 millas que separan Hondarribia de St. Jean de Luz, se han convertido en 9 y me han llevado más de tres horas. Apenas he podido superar los 3 nudos, Zaldi no es un barco para grandes empresas ciñendo, pero lo he pasado bien peleando con el viento de cara, siempre se aprende algo. Para mi, navegar es disfrutar, pero desde luego que también aprender.

          Una vez dentro de la bahía me dirijo al costado oeste de la misma y fondeo ante el pequeño castillo de Sokoa, allí se puede encontrar un fondo de arena que varía entre los 5 y 8 metros que permite echar el ancla sin problemas. Yo he tenido la suerte de encontrar una boya libre y me amarro a ella mientras como. Pensando en lo cómodo y rápido que iba a ser el viaje de vuelta descanso unos minutos disfrutando del entorno, a lo lejos puedo ver claramente la silueta de Aiako Harriak, algo más cerca tengo el Larum con su cima invadida.


Castillo de Sokoa
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Aiako Harriak
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          Pero hay que regresar, recojo todo y preparo el barco para la vuelta, cuando entré en la bahía el viento del Este estaba arreciando y si continúa con la misma fuerza llegaré a Hondarribia a buena hora. Vuelvo a cruzar los espigones, ahora hacia el Norte, enseguida me doy cuenta que el viento fuerza 4 a desaparecido mientras yo comía dentro de la bahía, ahora sopla una brisa fuerza 2 que al menos sigue siendo del Este. Previendo que el viento iba a ser el de la llegada tengo colocada en proa el foque, pero visto lo visto me coloco en proa con el génova y cambio el foque por esta. Vuelvo a popa, largo escota de la mayor y pongo esta vela asomando por babor y el génova por estribor, voy a navegar a “orejas de burro”.  No hay mucho viento, pero el que sopla lo intento atrapar sin que se me escape una brizna, el gps me indica que navego a una velocidad que oscila entre 4 y 5 nudos, no es una “velocidad de regata”, pero al ir a rumbo directo se me antoja rápida la vuelta, en poco más de una hora navego las 5 millas que me separan de mi pueblo.
        Una curiosa sensación me recorre el cuerpo al ir remontando las aguas del estuario del Bidasoa en Hondarribia, Zaldi tiene ganas de llegar a su pantalán, ¿o será su patrón… ? Hace un año empecé a navegar, entonces no me atrevía a salir solo a la bahía, a día de hoy algunos progresos ya se han sucedido, el verano pasado navegamos la familia al completo hasta Donostia, he comenzado a navegar algo de noche, ya navego solo con mi pequeño velero y hoy me he acercado hasta St. Jean de Luz, ha sido un paso más, un paso de un largo camino que aún me queda por recorrer.

Un vídeo de la travesía

domingo, 3 de febrero de 2013

Galerna, el vendaval del Cantábrico.

          Todos los veranos sucede alguna, y digo verano debido a que son los meses estivales en los que más aparecen, son las galernas, tormentas muy fuertes que aparecen sin casi aviso.
           A lo largo de la historia han barrido la costa cantábrica varias veces con resultados catastróficos. No es difícil encontrar en archivos noticias sobre los sucesos acaecidos en 1.878, 1.912, y en 1.961, sucesos que se llevaron por delante muchas vidas de pescadores.

           Empezando por la más antigua, la de 1.878, conocida como la galerna del “sábado de Gloria”, sucedió el sábado 20 de Abril. Afectó sobre todo a los barcos de pesca de bajura de Bizkaia y Cantabria que estaban a unas 15 millas de la costa. El temporal se desató sin previo aviso, algunas embarcaciones intentaron capearlo y otras probaron a correrlo, pero dada la fragilidad de aquellas naves ninguna de las dos opciones era garantía de salvación. Fallecieron en aquella galerna más de 300 pescadores, 183 eran bizkainos de los puertos de Bermeo ( 98 ), Elantxobe ( 49 ), Mundaka ( 15 ), Ondarroa ( 13 ),  Lekeitio ( 6 ), y de Algorta ( 2 ). Los cántabros se cobraron 130 vidas, de la capital, Santander ( 60 ),  Laredo ( 36 ), Colindres ( 28 ), Suances ( 4 ) y de los pueblos de Castro Urdiales y Noja también falleció alguno. Gipuzkoa solo tuvo 5 bajas en sus barcos de Donostia.
       Numerosas familias quedaron en una situación de desamparo social y la solidaridad fue la principal respuesta que se obtuvo. Se sucedieron numerosos conciertos y funciones teatrales de carácter benéfico y se abrió una suscripción a nivel nacional para ayudar a las familias de los pescadores. A raíz de aquella tragedia aparecieron propuestas para que los pescadores trabajasen en mejores condiciones de salud y seguridad. También sirvió para que los servicios meteorológicos empezaran a prestar servicio y así mismo se dio un impulso a los servicios de salvamento marítimo.

         En el año 1.912 volvió a suceder, fue durante la noche del 12 al 13 de agosto, por ello se la conoce como la galerna de “la noche de Sta Clara”. Aquella fue una galerna de tipo frontal ( luego explicaremos la diferencia entre galerna frontal y galerna típica ) con ciclogénesis explosiva. En esa ocasión la mar se llevó a 143 pescadores que estaban en la costera del bonito. 116 eran de Bermeo, 16 de Lekeitio, 8 de Elantxobe y 3 de Ondarroa.
        El padre Orcolaga estaba en el observatorio meteorológico de Igeldo, fue él quien primero dio la alarma, está fue difundida con rapidez por los señaleros que se apostaban a los largo de la costa y ondeando las banderas de peligro hicieron llegar el aviso a los diferentes puertos de nuestra costa. Algunos vapores pudieron regresar a tiempo, pero otros más confiados y necesitados de la pesca escogieron quedarse y continuar con su labor. Esta opción, la de quedarse pescando, parece ser que cobre fuerza debido a que llevaban varios días de escasez de pesca.
       Hubo 3 supervivientes entre las embarcaciones que zozobraron, uno de ellos fue Juan Daniel Escurza, patrón de un barco con base en Lekeitio. Sobrevivió gracias al apoyo que obtuvo al fabricarse una cruz con dos mástiles. Fue recogido por un arrastrero donostiarra, el Mamelena 13.
      Aquella galerna dio un impulso a la fabricación de los motores para barcos y los remos y velas fueron desapareciendo poco a poco. Asi mismo mejoraron los servicios meteorológicos y de salvamento marítimo.
De todo aquello se ha filmado un documental en el que se recrean los hechos ocurridos en aquella fatídica noche.