lunes, 24 de diciembre de 2012

La última del año, diciembre a más de 20ºC

         Pues sí, diciembre y en manga corta, un cálido viento del sur es el responsable de estas temperaturas. Hoy no madrugamos, quedo con Nerea y David en el amarre a las 9h, han dormido a bordo del Zaldi, algo nuevo para ellos. Tras explicarles un poco el manejo de las velas y diferentes aparejos, partimos con una suave brisa que apenas nos impulsa mientras navegamos por el canal del aeropuerto, al salir al Bidasoa el viento sur aumenta algo y con ello nuestra velocidad. Pronto percibimos que hay algo de mar de fondo, menos de 2 metros, pero el viento mantiene la superficie cómoda para navegar.
En la foto David y Nerea, mis acompañantes en la última del año.P1020450 [1600x1200]

      

sábado, 22 de diciembre de 2012

Vivir a bordo

      Antes de empezar a leer el artículo, tendremos en cuenta que lo reflejado aquí es mi punto de vista, lo digo más que nada para que se entienda mejor, ya que nuestro caso es la de una familia de cuatro unidades. No se trata de un individuo o una pareja sin hijos, algo que simplificaría y mucho la toma de ciertas decisiones.      
       Al margen de lo que económicamente pueda representar vivir en una embarcación de cierto tamaño, hay otros factores a los que se debería de prestar atención, temas a los que, no voy a negarlo, me gustaría tener que prestar atención en un futuro. A mi me gustaría vivir en un barco, pero aún tengo varios asuntos que me lo impiden, pero eso, aún…


lunes, 10 de diciembre de 2012

El sol, aliado de una mañana gélida.

Mi amigo Javier, alias “el buho”, tenía un capricho, es un amante de la fotografía y quería enfocar con su cámara un amanecer desde el mar. Para este pasado domingo daban un día radiante con mar en buenas condiciones y viento fuerza 2, era una buena oportunidad. Solo había una pega, se preveía una temperatura cercana a 0º C… pero bueno, nada que no pueda soportarse con un buen termo de café y otro de caldo…
        Forrados de ropa hasta las orejas nos dirigimos al pantalán con las estrellas sobre nosotros, es noche cerrada y como anunciaron, fría, muy fría, Al pisar el pantalán nos percatamos de que se encuentra helado, ¡ un resbalón tonto y al agua ! prefiero ni imaginarlo… Al menos la noche es serena, sin viento, algunas otras embarcaciones tienen ya su motor arrancado, está siendo una buena temporada de txipirones y se nota.
   Arranco sin problema el fueraborda y partimos sin perder un minuto, el alba no va a esperarnos y queremos fotografiar al sol saludándonos cuando se levante. Javier empieza a hacer funcionar el obturador de su máquina de fotos, - aún estamos a oscuras pero algo saldrá - dice mi amigo.


sábado, 10 de noviembre de 2012

De nuevo a flote.

       Hoy, sábado 10 de Noviembre, están partiendo de un pueblo francés en la costa atlántica un puñado de valientes, se van, se disponen a enfrentarse a una de las mayores aventuras que aún hoy en día pueden realizarse en contacto directo con la naturaleza, ellos solos y el mar. Otros teníamos planes infinitamente más modestos para la mañana…
         Tras llevar un mes en dique seco, por fin llega un sábado con meteorología aceptable. Las diferentes webs consultadas dan cielos despejados por la mañana, viento flojo a primera hora de componente Sur aumentando durante la mañana hasta establecerse en fuerza 4-5.
         Después de las últimas experiencias con el viento sur decido no volver a caer en el mismo error,  coloco en el estay de proa  un foque en lugar del génova. No quiero sorpresas y confío en las predicciones de aumento de la fuerza del viento.
        Abandono el pantalán con un viento muy flojo que me entra por la popa, decido salir a la francesa izando solo el foque desde el primer momento. Nunca he navegado a vela por el canal que discurre paralelo al aeropuerto, es un tramo de unos 200 metros de longitud con una anchura de unos 25 metros,  en los laterales la profundidad es limitada, ello hace que la anchura aprovechable para navegar por el canal quede algo reducida, sobre todo en marea baja. Aprovecho los catavientos de la pista del aeropuerto para asegurarme de la dirección de la suave brisa que me impulsa, navego a poco más de un nudo de velocidad, en silencio. Son poco más de las 8 h de la mañana y apenas hay gente paseando, después de varias semanas estoy nuevamente a flote… Ya no pongo motor hoy al salir, tras pasar las balizas que delimitan la zona navegable en el Bidasoa decido izar la mayor y avanzo a orejas de burro a 2-3 nudos. Se que si tuviera puesta ahora el génova avanzaría algo más rápido, pero las predicciones de viento fuerte para la mañana me las creo y prefiero navegar tranquilo.


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         Al llegar al final de los espigones cambio el rumbo, tomo el viento por la aleta de estribor y avanzo a casi 4 nudos. El mar está perfecto para navegar, apenas hay mar de fondo y el viento del sur, que ya ha subido algo de intensidad, se muestra muy agradable y de momento seguro. El cielo parece una acuarela y saco algunas fotos hacia el Larun y el Castillo d´Abadie, disfruto mucho mientras navego cómodamente con rumbo 40º.
       Al rato decido trasluchar, llevo la mayor a crujía y realizo la maniobra poniendo ahora rumbo 320º hacia el Cabo de Higuer. Continúo acercándome hacia la salida de la bahía y noto claramente como el viento sur empieza a subir notablemente su fuerza, navego rápido a un largo y llego a los 5 nudos. Saco algunas otras fotos y decido regresar, hoy no puedo navegar mucho más, compromisos familiares así me lo obligan, además, el viento tiene pinta de ponerse a soplar con mucha fuerza y cumplir los pronósticos, Zaldi no es un barco que se encuentre cómodo con vientos fuerza 5.
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        Tras virar por avante, comienzo a ceñir y el viento va aumentando, tengo que orzar en alguna ocasión al llegar alguna racha más fuerte de viento. Poco a poco, y tras alguna virada más, voy acercándome a la entrada del Bidasoa. Allí, decido dar por finalizada la navegación a vela de hoy, pongo motor, arrío las velas y mientras me dirijo al pantalán voy arranchando el barco.
        Han sido solo unas pocas millas las navegadas hoy, pero la sensación de navegar con viento ha vuelto a mi, navegar a vela se está volviendo en algo casi obsesivo.

domingo, 7 de octubre de 2012

Esperando a la Luna, esperando al Sol. Crónica de dos citas.

            Viernes por la tarde, dan viento suave del sur para hoy y más fuerte para mañana por la mañana. Salgo por la desembocadura del Bidasoa sobre las 18´30 h, el plan previsto, ver como se oculta el Sol por el Oeste y esperar a que regrese por el Este. Entre ambos momentos dormiré acunado por el mar dentro de Zaldi, su litera de Babor ya la he hecho mía, manías que tiene uno.
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          Navego a la francesa, sopla una suave brisa del Sur y solo con la génova voy avanzando hacia el norte, suave, muy tranquilo, no llego ni a 2 nudos, pero no me importa, no tengo prisa. Navegar en silencio se ha convertido en algo casi necesario para mí, solo tendré que sobrepasar el Cabo de Higer y podré contemplar como el astro rey se despide hasta mañana, cita a la que yo no faltaré. Veo por la proa que están fondeando ya muchas pequeñas embarcaciones dispuestas a pescar txipirones al atardecer. De esa forma, solo con el génova, sobrepaso el faro que indica la entrada a la bahía de Txingudi y me dispongo a ver el espectáculo.
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        Me quedo al garete, y disfruto viendo como el Sol, que ya no se oculta en el mar, se esconde mientras su tonalidad pasa del amarillo al casi rojo. Las primeras estrellas tintinean en el cielo y dejo que la oscuridad me vaya envolviendo poco a poco. El haz del faro de Higer ya trabaja desde hace un buen rato, lentamente las luces de la costa se vuelven más brillantes y enseguida llega la noche. Se levanta una brisa del sur algo más fuerte y decido izar la mayor. Compruebo que el viento me llega justamente desde la desembocadura del Bidasoa, sopla perpendicularmente desde tierra, ya imagino todo lo que me va a costar entrar a la bahía más tarde, tendré que ceñir continuamente, espero que para entonces ya se hayan retirado muchas de las embarcaciones que han fondeado para pescar…
       La brisa que me impulsa no es demasiado fuerte y navego entre dos y tres nudos de velocidad, muy tranquilo, sumido ya en la oscuridad, una oscuridad que se rompe unicamente por la luz mi farol que he puesto en popa. Navego hacia el SE en dirección a las Gemelas de Hendaia, luego mi intención es virar hacia el SW y aproximarme hacia el interior de la bahía, quiero ir a dormir a las boyas que están situadas frente a la escuela de vela, ya veremos si consigo completar la maniobra.
          Mi idea era buena, pero tengo aún por delante bastantes embarcaciones fondeadas que me impiden navegar con seguridad en la noche, asi que tras arrimarme un poco hacia el interior de la bahía decido arriar las velas e irme a motor a la boya de fondeo que me espera en lugar resguardado. Una vez amarrado y asegurado el barco en ella me preparo la cena, me tomo un café mientras observo a los pescadores que están colocados en el espigón que tengo enfrente. Mañana tengo que madrugar, quiero esperar al sol allí afuera, navegando de nuevo, por ello decido irme a dormir sin alargar este momento más. Mecido por un suave movimiento me dejo caer en los brazos de Morfeo…
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        El sonido del chapoteo del agua contra el casco del barco me despierta, compruebo la hora y veo que son las 5´45 h, decido levantarme, desayuno tranquilo mientras me voy dando cuenta que el viento sur sopla ahora con más fuerza, no parece que excesivamente pero si con cierta virulencia… Con el estómago caliente me suelto de la boya y salgo con las velas listas para ser izadas enseguida. Apenas he avanzado 200 metros separándome del espigón que me daba cobijo cuando decido sacar el trapo, me coloco de proa al viento e izo la mayor sin perder tiempo. Nada más izarla me doy cuenta que el viento tiene una fuerza importante, pero no me lo pienso más e izo también el génova.
        Ahí tuve un error, no debería de haber izado el génova, tenía que haberme dado cuenta de la intensidad del viento antes de abandonar la boya y debí de colocar un foque en la proa. Aún es noche cerrada y veo que salen de nuevo muchas pequeñas embarcaciones a pescar colocándose de nuevo fondeadas en la bahía. El viento arrecia y me cuesta hacerme con el velero, me escora descaradamente y me obliga a largar escota de la mayor en varias ocasiones, entre tanto intento buscar un pasillo entre las lanchas fondeadas que me permita salir a mar abierto, la cosa no tiene buena pinta, el viento es duro y recorro la bahía en dirección Este buscando un hueco seguro. Pero no me fío, voy a más de 5 nudos de velocidad en ocasiones y tratar de gobernar mi embarcación en la oscuridad se me antoja hasta casi peligroso mientras observo las lucecitas de las embarcaciones fondeadas frente a mi. Tomo una decisión, voy a espera al amanecer dentro de la bahía, luego con la luz del día podré salir con más seguridad. Me divierto un rato navegando a oscuras, son ya las 7´20 y una tenue luz aparece por el Este, el Sol llega a su cita. El viento no cesa y no me queda mucho tiempo para disfrutar del amanecer, el barco se lleva toda mi atención, saco como puedo algunas fotos y grabo algo de vídeo.
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       La luz se va estableciendo en la bahía y ya veo un paso que me dejará salir tranquilo, lo hago solo con la mayor izada y dos rizos cogidos. El ventarrón me entra de aleta y salgo enseguida más allá del Cabo de Higuer. Vuelve a incrementarse la fuerza del viento y se me antoja ya demasiado fuerte para mi, tomo una decisión, voy a volver a puerto, no me parece seguro intentar navegar en un velero de 6 metros con semejante viento racheado del Sur, arranco motor y pongo proa a tierra. Al llegar justo a la desembocadura del Bidasoa me doy cuenta de que el viento ha bajado su intensidad, ya no tiene esa furia de antes, aún es notable su empuje pero ya parece gobernable, espero un par de minutos en esa posición y compruebo que se mantiene el descenso de fuerza, no me lo pienso más, me coloco en proa y cambio el génova por un foque, voy a salir de nuevo a navegar un poco y no quiero cometer el mismo error dos veces. El mar está como un plato pero en estos momentos hay un viento delicioso para navegar, lo hago ahora disfrutando muchísimo y en el gps veo que llego a los 5 nudos. Tras estar una hora más navegando, decido poner el punto final a esta pequeña aventurilla. No me cabe ninguna duda que poco a poco Zaldi y yo nos vamos conociendo mejor.
Las 23 millas navegadas
Captura