jueves, 4 de diciembre de 2014

Recordando las noches

         Texto copiado de la publicación del equipo SCA de la VolvoOceanRace. Escrito el 1 de diciembre en algún punto del océano Índico al NE de Madagascar:

    Cuando era pequeña, mi madre me decía que no había nada más especial que ver las estrellas en alta mar. Abby está de acuerdo: “Lo que más me gusta de navegar de noche son las estrellas; y como no hay luces procedentes de ninguna ciudad pues se ven muchísimas”

Lo cierto es que no sabemos mucho sobre las constelaciones pero tampoco importa, es el universo en estado puro sobre nosotras. Esta noche, las condiciones son cálidas y con una brisa constante (que tiende a descomponerse poco a poco).

La navegación nocturna es la otra cara de la Volvo Ocean Race. Las cámaras necesitan luz para grabar y es realmente complicado poder documentar algo en vídeo sin embargo –para la tripulación- la navegación nocturna es igual de importante. A bordo del Team SCA (24/7) las tripulantes continúan luchando con todas sus fuerzas y de noche lo hacen como si navegaran con una venda en los ojos.

“La verdad es que me gusta mucho navegar de noche” decía Sam. “La navegación alcanza un nuevo nivel, de hecho mis mejores registros se dan de noche”.

Por la noche, si tienes suerte, no solo tienes las estrellas y la luna sino también los cálculos necesarios para llevar el barco y para orientarlo. Sin embargo, en otras circunstancias sucede todo lo contrario y solo tienes esos cálculos para navegar, porque por lo demás, estás a ciegas. Durante muchas horas (y hasta que no llega el amanecer) lo único que las chicas pueden hacer es mirar los números rojos del mástil.

La noche da lugar a un mundo nuevo. En el cielo hay estrellas fugaces, ves la luna, las constelaciones y en el mar las olas tienen un brillo de color verde. “Lo que más me gusta de navegar de noche es ver el brillo intenso del plancton” decía Justine. Cada vez que las olas chocan con la proa, el agua toma ese color verde y es como si hubiera electricidad en el mar.

“La noche es genial ya que no hay distracciones” comentaba Dee. “Sin embargo la parte del día en la que más me gusta navegar es en la puesta de sol. Es ese momento en el que puedes disfrutar de toda esa belleza que te rodea mientras saboreas una taza de te y disfrutas de esos cinco minutos que luego dan paso a la noche. De alguna forma siempre sabes que la noche va a ser dura por lo que no está mal disfrutar del atardecer”.

         

           Pues ha sido terminar de leer este artículo y ponerse mi mente a trabajar… Apenas he navegado de noche, diría que tan solo durante media docena de oscuras ocasiones he tenido la oportunidad de disfrutar de esa especial situación.
         Reconozco que lo he hecho además sin una tranquilizadora experiencia al timón, incluso recuerdo la opinión de algún amigo intentando disuadirme antes de soltar las amarras de mi pantalán en una templada tarde de verano... Pero siempre lo he hecho con buenas condiciones meteorológicas y asegurándome de la predicción.

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         Frente a la bahía de Txingudi y guiado por el haz del faro de Higer, he navegado algunas noches, eso sí, sin perder de vista los destellos lejanos de las luces de los que se sienten seguros con los pies en el suelo. Algo tendrán las noches que a tantos atrae, también buceando sucede, las inmersiones nocturnas llevan una carga adicional de emoción, la adrenalina se desboca por las venas, los sentidos se agudizan y nuestro cuerpo y, desde luego, que también la mente, pasan por diferentes fases que van desde una casi incontrolable excitación hasta una relajación solo comparable con el silencio que nos rodea.

          Sí, navegar de noche es así, escuchas al viento y la mar, el sonido de la proa abriéndose paso lo inunda todo y llega sin distorsiones hasta la popa, ajustas drizas y escotas, orientas tus velas y sigues adelante abriéndote paso en en el silencio, en la oscuridad. Una negra opacidad que parece querer devorarte, pero nada más lejos de la realidad, la noche nos recibe con sosiego, la veremos llegar posiblemente tras un espectáculo en el que sol y mar se abrazan, su visión nos aportará serenidad y en apenas unos minutos estaremos bajo un manto de estrellas. Si tenemos suerte y sopla brisa la experiencia será fenomenal, navegar al viento con buena mar bajo la atenta mirada de “Catalina” habrá pasado ya a ser uno de nuestros mejores momentos navegando.

        Reconozco que navegar de noche y sin demasiada experiencia acarrea cierto riesgo, pero como renunciar a esos momentos tan diferentes a los que vivimos a diario. Las dos noches que pasé entre la península y la isla de Menorca en el Olatua fueron de matrícula de honor, una luna casi llena que fue nuestro faro durante unas horas, el cielo sobre nuestras cabezas plagado de destellos que nos llegaban desde años luz, unas horas a solas con la rueda del timón mientras tus compañeros duermen, son momentos que solo los puedes vivir si das ese paso al frente, si un día dices “¿ por qué no ?”.

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       La bahía de La Concha en San Sebastián también nos acogió en una ocasión mientras dormíamos a bordo, todo un lujo para alguien que ha pasado una buena parte de su vida en esa ciudad. En aquella ocasión estuve además acompañado de mi familia, dormir a sotavento en la isla de Sta Clara fue una bonita experiencia para mis hijas. No olvidaré el amanecer siguiente con un cielo azul y una mar totalmente en calma, lo primero que hice con una de ellas fue darnos un baño e irnos nadando hasta la isla, fuimos sus primeros visitantes ese día.

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            En menos de tres semanas entraremos en el invierno, llegarán los temporales y los vientos helados del norte, será entonces muy difícil que pueda navegar una noche. Mientras añoramos aquellos momentos vividos a oscuras sintiendo más que nunca el viento, esperaremos pacientes a que llegue una nueva oportunidad para poder flirtear con la luna.

martes, 18 de noviembre de 2014

Diccionario marítimo español


dicc.
Un profe de vela amigo mío me ha pasado un enlace a una pequeña joya que se puede encontrar en internet.
        Se trata de un diccionario marítimo que data de 1.831, las definiciones que se pueden encontrar en su interior son realmente increíbles y al menos para mí desconocidas en su gran mayoría. Hoy, cuando palabras como derecha, izquierda, delante o detrás, chirrían en nuestros oídos intentando dejar a un lado estribor, babor, proa o popa, encontrar un archivo como este es todo un regalo para los ávidos de conocimientos.
         En el interior podemos encontrar palabras que realmente ya han sido borradas completamente de la jerga marina, palabras que por desgracia se las ha llevado el viento, engullidas por el olvido. No debemos renunciar a los conocimientos por muy antiguos que nos resulten y nos parezcan desfasados. Si hay algo que me resulta atrayente del mundo del salitre es el vocabulario, hay palabras y frases que realmente suenan agradables, definiciones que resultan cuasimelodiosas.
       “Ceñirse al viento”, “un velero ardiente”, “arrumbar”, “barlovento”, “garrucho”, son ejemplos que a mi me suenan como notas ordenadas en una partitura.
       No estaría de más que de vez en cuando echáramos una ojeada a este diccionario y grabásemos en nuestra memoria alguna de esas desconocidas palabras antes de que definitivamente mueran en el olvido.
Bajo el libro encontraremos una herramienta para poder ampliar la imagen de la publicación y poder leerla cómodamente.


sábado, 8 de noviembre de 2014

1ª etapa, Alicante–Ciudad del Cabo, sorpresa en las últimas millas.

         Durante el paso del estrecho de Gibraltar, la embarcación del equipo femenino SCA, ya dio muestras de su nivel táctico, apostó por una ruta diferente del resto de los veleros huyendo de las corrientes en contra que se podían encontrar. El SCA prefirió acercarse a tierra a pesar de recorrer más millas que sus adversarios, la táctica funcionó y ellas cruzaron las primeras la puerta de salida al océano Atlántico.

Tras 25 días navegando por el océano Atlántico el barco del equipo Abu Dhabi ha cruzado en primera posición la línea de meta, a tan solo 12 minutos de él ha entrado el Dongfeng. Por detrás, a muchas millas de distancia y con casi 2 días de diferencia de los primeros, se acercaban a Ciudad del Cabo los equipos Mapfre y SCA, muy cerca el uno del otro. Y ha sido precisamente cuando estaban a falta de tan solo 6 millas de la meta cuando las mujeres del SCA han adelantado al barco del Mapfre, este optó por acercarse a tierra, trazaron una derrota diferente a la del SCA y tuvieron la mala suerte de quedarse sin viento estando casi a tiro de piedra de la llegada. El equipo femenino aprovechó la ocasión y se coló en la meta por delante del Mapfre.

Siquiente etapa:  Ciudad del Cabo – Abu Dabhi.  http://www.volvooceanrace.com/es/route/35_Ciudad-del-Cabo-Abu-Dhabi.html

viernes, 17 de octubre de 2014

Afortunadas ellas que son las elegidas…

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           Me es imposible evitar pasar envidia al verlas, son las 14 mujeres que conforman la tripulación del equipo SCA que participa en la edición de este año de la regata Volvo Ocean Race. Siempre digo que la competición no es lo que más me atrae, pero quien puede abstraerse ante semejante acontecimiento, además, son mi tripulación favorita de la regata. No es muy frecuente ver compitiendo de igual a igual hombres y mujeres, veremos que pasa en este campo de juego, la mar pondrá a cada uno en su sitio.

         Recorrer los 7 mares como lo van a hacer ellas poco tiene que ver con una navegación tranquila y sosegada, pero la experiencia de navegar en semejante velero tiene que ser algo vibrante, lo reconozco. 14 valientes mujeres que ya están compitiendo en una de las regatas de mayor renombre mundial, no puedo decir mucho más, apenas se nada de ellas, pero por las imágenes es fácil imaginar que son mujeres que aman esa vida, son mujeres normales como cualquier otra, con sus familias, sus vidas, pero que son capaces de volcar toda su voluntad en lo que más les gusta, navegar a vela. Y es precisamente esa pasión la que les ha llevado hasta esta regata alrededor del mundo, ojalá lo hagan bien.

Dejo una selección de vídeos sobre ellas y su barco.

 

Con un grupo de Calderones

 

Boat talk with Tam SCA

 

Woman can compete

 

Excellence

 

El vídeo introducción de la regata

Dejo por último un enlace para ver el canal en you tube del equipo SCA en la Volvo Ocean Race

sábado, 11 de octubre de 2014

Estrenando bici junto al Bidasoa

                Estamos de estreno, siempre he reconocido que la bici no es mi fuerte, pero mis rodillas me la piden cada día más… He buscado una solución intermedia que me permita disfrutar de las dos ruedas y que a la vez me valga para tener una herramienta de transporte en mi nueva situación laboral.

         Tras meditarlo unos días me he decidido por un modelo de los que cada día se ven más, una bicicleta plegable. El modelo escogido viene con algunas soluciones que ayudan a un más fácil manejo del vehículo como por ejemplo su cambio de velocidades. Es un cambio de los conocidos como “de buje” o “cambio interno”, su funcionamiento es realmente suave y preciso, una auténtica gozada vaya.

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           El estreno ha sido muy disfrutón, para la ocasión he recibido la visita de mi amigo Jaime. En principio la idea era andar en bici por la mañana y por la tarde navegar, pero un incidente familiar ha truncado los planes para después de comer.

          Para pedalear hemos escogido un recorrido sencillo, apenas han sido 20 km prácticamente llanos. Hemos partido de Hondarribia y nos hemos acercado hasta la localidad de Behobia, allí, no hace muchos meses, se ha estrenado una empalizada sobre el río Bidasoa que hace las funciones de bidegorri. El tramo nos permite seguir la ribera del río fronterizo durante varios kilómetros disfrutando de un paisaje fluvial muy atrayente.Tras pasar junto al Port de Caneta y el puerto deportivo hemos llegado a la playa de Hendaia. Una vez frente al arenal hemos decidido dar media vuelta y retornar hasta el puerto deportivo de la localidad, desde allí solo nos ha quedado regresar a Hondarribia utilizando la barca que cubre el trayecto entre los dos pueblos.

         Hay que tener en cuenta que el tramo correspondiente desde el puente de Behobia hasta el final de la playa de Hendaia son unos 11 km, pero luego habrá que pensar en la vuelta. Tenemos varias opciones para ello, o bien volver de nuevo pedaleando hasta Behobia, o también cabe la posibilidad, como hicimos nosotros, de pasar en la barca que nos acerca a Hondarribia. Esta segunda opción la usaremos, claro está, si hemos dejado un vehículo en esa localidad. o queremos regresar en bus. El trayecto en barca cuesta 1’80 euros por persona y la bici puede ir en la embarcación.

Dejo una imagen de Google Earth con el recorrido, en los mapas aún no aparecen los tramos correspondientes a algunas empalizadas de reciente construcción, no obstante he marcado por donde se pasa a día de hoy.

Junto al Bidasoa

       Ha sido una mañana bien aprovechada en la que hemos podido sacar unas cuantas fotos y algo de vídeo.