viernes, 17 de octubre de 2014

Afortunadas ellas que son las elegidas…

volvo 5

           Me es imposible evitar pasar envidia al verlas, son las 14 mujeres que conforman la tripulación del equipo SCA que participa en la edición de este año de la regata Volvo Ocean Race. Siempre digo que la competición no es lo que más me atrae, pero quien puede abstraerse ante semejante acontecimiento, además, son mi tripulación favorita de la regata. No es muy frecuente ver compitiendo de igual a igual hombres y mujeres, veremos que pasa en este campo de juego, la mar pondrá a cada uno en su sitio.

         Recorrer los 7 mares como lo van a hacer ellas poco tiene que ver con una navegación tranquila y sosegada, pero la experiencia de navegar en semejante velero tiene que ser algo vibrante, lo reconozco. 14 valientes mujeres que ya están compitiendo en una de las regatas de mayor renombre mundial, no puedo decir mucho más, apenas se nada de ellas, pero por las imágenes es fácil imaginar que son mujeres que aman esa vida, son mujeres normales como cualquier otra, con sus familias, sus vidas, pero que son capaces de volcar toda su voluntad en lo que más les gusta, navegar a vela. Y es precisamente esa pasión la que les ha llevado hasta esta regata alrededor del mundo, ojalá lo hagan bien.

Dejo una selección de vídeos sobre ellas y su barco.

 

Con un grupo de Calderones

 

Boat talk with Tam SCA

 

Woman can compete

 

Excellence

 

El vídeo introducción de la regata

Dejo por último un enlace para ver el canal en you tube del equipo SCA en la Volvo Ocean Race

sábado, 11 de octubre de 2014

Estrenando bici junto al Bidasoa

                Estamos de estreno, siempre he reconocido que la bici no es mi fuerte, pero mis rodillas me la piden cada día más… He buscado una solución intermedia que me permita disfrutar de las dos ruedas y que a la vez me valga para tener una herramienta de transporte en mi nueva situación laboral.

         Tras meditarlo unos días me he decidido por un modelo de los que cada día se ven más, una bicicleta plegable. El modelo escogido viene con algunas soluciones que ayudan a un más fácil manejo del vehículo como por ejemplo su cambio de velocidades. Es un cambio de los conocidos como “de buje” o “cambio interno”, su funcionamiento es realmente suave y preciso, una auténtica gozada vaya.

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           El estreno ha sido muy disfrutón, para la ocasión he recibido la visita de mi amigo Jaime. En principio la idea era andar en bici por la mañana y por la tarde navegar, pero un incidente familiar ha truncado los planes para después de comer.

          Para pedalear hemos escogido un recorrido sencillo, apenas han sido 20 km prácticamente llanos. Hemos partido de Hondarribia y nos hemos acercado hasta la localidad de Behobia, allí, no hace muchos meses, se ha estrenado una empalizada sobre el río Bidasoa que hace las funciones de bidegorri. El tramo nos permite seguir la ribera del río fronterizo durante varios kilómetros disfrutando de un paisaje fluvial muy atrayente.Tras pasar junto al Port de Caneta y el puerto deportivo hemos llegado a la playa de Hendaia. Una vez frente al arenal hemos decidido dar media vuelta y retornar hasta el puerto deportivo de la localidad, desde allí solo nos ha quedado regresar a Hondarribia utilizando la barca que cubre el trayecto entre los dos pueblos.

         Hay que tener en cuenta que el tramo correspondiente desde el puente de Behobia hasta el final de la playa de Hendaia son unos 11 km, pero luego habrá que pensar en la vuelta. Tenemos varias opciones para ello, o bien volver de nuevo pedaleando hasta Behobia, o también cabe la posibilidad, como hicimos nosotros, de pasar en la barca que nos acerca a Hondarribia. Esta segunda opción la usaremos, claro está, si hemos dejado un vehículo en esa localidad. o queremos regresar en bus. El trayecto en barca cuesta 1’80 euros por persona y la bici puede ir en la embarcación.

Dejo una imagen de Google Earth con el recorrido, en los mapas aún no aparecen los tramos correspondientes a algunas empalizadas de reciente construcción, no obstante he marcado por donde se pasa a día de hoy.

Junto al Bidasoa

       Ha sido una mañana bien aprovechada en la que hemos podido sacar unas cuantas fotos y algo de vídeo.

  

sábado, 20 de septiembre de 2014

Premio a la constancia

           Siempre que el viento y la mar lo permiten solemos aprovechar para navegar, es nuestra escapatoria del mundo de las prisas. Con viento Norte, o del Oeste o Este, nos da igual, el caso es navegar escuchando tan solo al velero abriéndose paso en la mar. Pero hay un viento que no gusta, el loco, un viento alcahuete, capaz de darte algún susto, es el viento del Sur.

           ¿ Porqué es así ? ¿ Porqué es diferente el Sur ? La respuesta más escueta y concisa sería “ausencia de Fetch”. Leyendo la definición de wikipedia quedan claras dos cosas, la ausencia de Fetch incide no solo en la forma de soplar en el Cantábrico el viento del Sur, también lo hace en el estado de la mar. Al no contar con Fetch no pueden desarrollarse olas, la superficie de la mar se aplana y apenas se forma un ligero rizo en la superficie. Leído así puede parecer que navegar en esas condiciones de mar puede ser lo ideal, pero ojo, nuestra geografía es caprichosa, abundan las montañas, los valles, y otros accidentes geográficos que son ellos los encargados de convertir al viento sur en un viento inconstante, racheado, capaz de pasar de fuerza 1 a fuerza 4 en unos segundos. Esos cambios bruscos son los que hacen del viento sur un viento poco querido e incluso temido, más todavía si se navega con un velero de dimensiones contenidas como es nuestro caso.

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        Ayer viernes soplaba Sur, pero hacía calor y apetecía salir a navegar. Salimos pensando más en darnos un buen baño en la bahía, que en navegar. No obstante, habíamos consultado las predicciones del viento y a primera vista lo ponían bien, daban fuerza 2-3 para la tarde…

        Nada más salir, y como suele ser habitual, la visión de la mar con viento sur nos resulta muy atrayente, el Cantábrico está como un plato, nos fijamos en la intensidad del viento y todo parece controlable. A lo lejos, frente a la bahía de Sokoa, vemos que hay un ferry fondeado, ¡ ya tenemos escusa, a navegar pues !…

      Dentro de la bahía de Txingudi hay poco viento y la primera milla navegamos a motor, pero enseguida llega Eolo. Curiosamente nos entra del NE, navegamos al 340º- 350º para coger un buen ángulo y luego poder dejar a estribor los bajos de las Erretas. Al cabo de unos veinte minutos viramos hacia el Este y ponemos la proa apuntando al ferry que está a unas 4 millas de distancia, queremos verlo de cerca. Pero el viento es caprichoso, enseguida cambia de dirección y empieza a soplar del SE, lo hace con una fuerza que nos resulta muy cómodo de momento, F-2 con alguna racha de F-3. Con la mar como un plato y sin olas que nos frenen, nos plantamos cerca del ferry en menos de una hora. El viento ha crecido algo en el trayecto apareciendo rachas de F-4, llevamos la génova algo enrollada y el carro de la mayor lo hemos colocado a sotavento. Hemos dado tensión a las drizas y al pajarín, y así, con las velas aplanadas navegamos sin perder el control del barco en ningún momento.

          Nos situamos a 200 metros del ferry con las velas arriadas, su tamaño impresiona un poco. Justo cuando llegamos comienzan a izar el ancla, un pequeño barco piloto de St Jean de Luz le controla la maniobra. Rodeamos por la proa el barco y observamos como comienza a virar y ponen su proa hacia el Oeste, en unos minutos cogen marcha y se alejan de nosotros. Al enseñarnos su popa vemos con sorpresa que tiene bandera de Bahamas, casi nada.

        Volvemos a izar la mayor y sacamos solo 3/4 de génova por precaución, aún notamos algunas rachas algo fuertes y no queremos sustos. El velero navega enseguida a 5 nudos, el viento ya se ha colocado del Sur y nos entra por el través, en el gps vemos de vez en cuando los 6 nudos de velocidad. El sol ha comenzado a caer y el cielo adquiere unos tonos pasteles que nos maravillan, disfrutamos como pocas veces de la navegación, buena velocidad, ausencia total de olas, buena temperatura, por un momento nos creemos en Fidji… En menos de una hora estamos de nuevo en Txingudi, allí el viento comienza a caer y antes de llegar a la desembocadura del Bidasoa arriamos velas y ponemos motor. Ha sido una pena no contar en el barco con una buena máquina de fotos, tan solo teníamos el móvil para atrapar tanta belleza.

         Hoy hemos recibido un premio por nuestra constancia, días como este son un auténtico lujo, son días que nos proporcionan unas sensaciones únicas que no se olvidan. Son sensaciones que a mi me gusta mucho compartir con amigos, pero que no sé porque motivo no consigo hacerlo con frecuencia, ¿ no le gusta navegar a la gente ?, ¿ miedo a la mar ?, ¿ no hay ganas de experimentar nuevas sensaciones ?, no tengo una respuesta. Pero si sé una cosa, solo vivimos una vez y hay oportunidades que hay que cogerlas al vuelo, de lo contrario se escaparán

domingo, 14 de septiembre de 2014

Y si sube un Kraken…

          Justo en el momento de zambullirme en las aguas que cubren la Fosa de Capbreton se le ocurrió a mi amigo Iurgi nombrar a la bestia…,el muy jodido…

        Sabes que las posibilidades de que aparezca algo grande son muy pequeñas, pero hay que ver como nos puede traicionar nuestro subconsciente, es difícil borrar todo rastro de nuestros pensamientos sobre grandes tiburones, orcas, y, como no, un kraken, pero nada, se traga saliva y al agua.

Fosa de Capbreton

         “Me lanzo al mar y lo primero que me llama la atención es el color, un azul casi eléctrico me rodea, miro hacia abajo y el azul se vuelve infinito. Los absurdos temores de hace un momento desaparecen y enseguida quedo fascinado con la experiencia, es el mar, el gran azul. Curiosamente, la temperatura del agua no es nada fresca, al contrario, a los tres nos parece incluso más templada que la de la costa, tal vez alguna corriente, algún fenómeno derivado de la gran profundidad donde nos hallamos, no lo sé, pero el agua está buenísima.

       El barco ha quedado a la deriva con las velas arriadas, pero hemos tenido la precaución de lanzar al agua una pequeña tabla de corcho amarrada con un cabo de unos 10 metros al barco mientras no bañamos. Tras disfrutar del baño durante unos minutos decidimos dar por terminada la experiencia y subimos a bordo. Nos damos una ducha con el depósito solar y nos quitamos de encima el salitre antes de dejarnos secar al viento.”

       Así fue la experiencia del baño con 2.000 metros bajo nosotros, luego, con el cuerpo ya refrigerado, volvimos a izar velas y navegando al 140º con viento de aleta pusimos rumbo al Cabo de Higer.  Tres horas después, y ya frente al faro que domina la entrada a la bahía de Txingudi, el viento decidió abandonarnos y llegó la típica calma del atardecer. Entonces pusimos motor y entramos a puerto con una experiencia más cumplida.

       Este podría ser el resumen de una bonita experiencia sucedida a 15 millas de la costa, pero claro, hubo más. Navegar en un pequeño velero hasta que la bruma te hace perder de vista la costa no tiene precio. Allí, rodeados de todo y de nada, te sientes en la gloria, el tiempo pasa rápido, hablas con tus amigos, solucionas el mundo y disfrutas de la navegación a vela. El viento que, como estaba anunciado, fue flojo en los inicios del día, fue subiendo de intensidad hasta hacernos navegar a 6 nudos. Con una mar perfecta para navegar y un cielo salpicado tan solo de algunas nubes altas, el día pasó rápido, demasiado rápido, ya se sabe, cuando uno disfruta no quiere que se acabe el momento.

          Las dos primeras millas fuera de la bahía las recorrimos a motor, el viento era demasiado flojo y no queríamos perder tiempo, luego empezó a aparecer la brisa y no tardó en soplar con ganas. La ida la realizamos ciñendo al 330º- 340º y el abatimiento nos desplazó más al Oeste de donde pensábamos llegar, comimos, bebimos, nos reímos y sobre todo, disfrutamos del viento y la mar, un día casi perfecto. Y digo perfecto porque nuestra intención era la de conseguir ver algún cetáceo por aquella latitud, pero no hubo suerte, ni un solo delfín acudió a la cita, tal vez tengamos ahí un motivo para volver a navegar en otra ocasión hasta la Fosa de Capbreton.

      

sábado, 23 de agosto de 2014

“SIRACUSA”, el cambio.

            Hace ahora ya tres años que pusimos nuestra mirada en Zaldi, por entonces nuestros planes pasaban por usarlo como barco escuela durante aproximadamente 5 ó 6 años. Nuestra intención era la de cambiarnos a una eslora un poco mayor, pero las intenciones son eso, intenciones. Hemos sopesado pro y contras, pensado con la cabeza y también con el corazón, luego lo hemos colocado todo en la balanza de las decisiones y la resultante ha sido la inesperada, nos quedamos con el barco, no voy a decir hasta cuando, creo que eso lo dirá el tiempo, pero la decisión ya está tomada.

          Ahora empieza de verdad el trabajo en el barco, Zaldi va a sufrir muchas modificaciones y mejoras, una de ellas y posiblemente la más importante, va a ser su nombre. Zaldi es el diminutivo de Zaldibia, localidad gipuzkoana situada en la comarca del Goierri. De ese pueblo era la familia del anterior propietario del velero, a nosotros la verdad es que el nombre nunca nos terminó de gustar, primero por que no teníamos nada que ver con ese pueblo y segundo porque veíamos que continuamente daba pie a confusiones ( en euskera zaldi significa caballo ).

       Para nosotros, el barco debe de tener su propia personalidad, queremos sentirlo cercano, algo que el nombre Zaldi no terminaba de hacerlo. Zaldi fue algo personal de otra persona y hoy nos toca a nosotros. El cambio lo haremos el próximo mes, tenemos muchas ganas de empezar con los trámites.

            Contrariamente a lo que podría imaginarse no nos ha costado encontrar el nombre que nos gusta a todos en casa, SIRACUSA. La decisión de ponerle este nombre está apoyada en diferentes motivos, allí nació y murió Arquímedes, matemático griego ( Sicilia pertenecía a Grecia por entonces ) y autor del conocido principio por el que se sabe de la flotabilidad de los barcos. Otra de las razones de la elección del nombre de Siracusa radica en la leyenda de Simbad, según la misma allí se guardaba “El libro de la Paz”. Y por último, y el motivo más importante para poner ese nombre, son nuestras ganas de conocer la isla de Sicilia y Siracusa, una ciudad cargada de historia, algún día la visitaremos.

           Bien, una vez explicados los motivos del cambio de nombre ( el cambio se hará respetando la tradición de los marinos bretones ), intentaré enumerar los cambios o modificaciones que vamos a intentar llevar a cabo, algunos ya se han acometido.

-Cambio de velas, ambas están envejecidas, el génova ya ha sido recientemente cambiado.

-Colocación de un enrollador de génova. ( Ya lo hemos colocado ).

-Sustituir las maltrechas mordazas que tiene por unos buenos stoppers. ( Ya están colocados )

-Colocar un piloto automático.

-El casco va a ser trabajado a fondo cuando se saque el barco a dique seco el año que viene.

-Se montará instalación eléctrica. ( Incluidas luces de navegación leds)

-A la botavara se le cortará el tramo que le sobra en exceso, aproximadamente 15 cm.

-Colocación en proa de una puntera con roldana para el cabo del ancla ( ya está colocada ).

-Si podemos intentaremos que la orza vuelva a ser abatible.

La lista podría ser más larga, de hecho creo que en un barco siempre hay algo que reparar o modificar, pero estos son los cambios principales que nos gustaría completar.

     Sigo pensando que algún día navegaremos en un barco de mayor eslora, no se cuando llegará, pero lo haremos. Cuando algo se desea con fuerza, tarde o temprano sucede. Entonces, quien sabe, tal vez sea el SIRACUSA II…

                                                 

                                                                                     - SIRACUSA -