domingo, 19 de agosto de 2012

Navegando a Donostia, dormimos en La Concha.

                          Hacía ya unas semanas que se nos ocurrió que podíamos realizar los 4 de casa esta aventurilla, se que es una travesía corta comparada con la que realizan muchos otros y no digamos ya con los aventureros que se lanzan a travesías transoceánicas. Pero para unos novatos donostiarras como mi mujer y yo, ha sido todo un acierto adentrarnos en este mundo de las noches a bordo durmiendo en nuestra bahía, la bahía de La Concha. 
        Una cosa me ha llamado la atención de la capital guipuzcoana, el espacio dedicado a recibir a veleros en travesía es ridículo. Sí, ya se que el puerto donostiarra es muy pequeño y que la demanda de pantalanes es enorme, pero creo que al menos debería de existir un servicio de boyas de fondeo para tal uso, no digo colocar un gran número de estas, pero pienso que colocar algunas para cubrir este hueco podría tenerse en cuenta.


         Nosotros tuvimos suerte y pudimos dormir amarrados a una de las que ya tienen “dueño”, ya que este tendría su embarcación amarrada posiblemente dentro del puerto. Pero volvamos al viaje que es lo que importa, claro está que al ser nuestra primera salida con una noche de por medio nuestros ánimos estaban por todo lo alto. Vigilé constantemente la predicción del viento y el estado de la mar desde unos días antes de partir en varias webs,Windguru, El tiempo, Windfinder, etc. Repito, ya se que ir de Hondarribia a Donostia en una travesía sencilla y sin demasiados riesgos, pero navegar con la familia siempre añade un plus que obliga a prestar máxima atención sobre la seguridad a bordo.
          Partimos de Hondarribia a las 11 h con previsión de mar de fondo de casi 2 metros a primeras horas, para disminuir a 1 metro a final del día. Las previsiones del viento anunciaban que soplaría del Sur con un toque del Este, la fuerza de este rondaría los 8 nudos aumentando algo por la tarde. Todos estos datos auguraban una travesía fácil, segura y cómoda. Salimos sin dificultad de la bahía de Txingudi y pronto enfilamos la proa hacia Donostia, desde nuestro pantalán y hasta el fondeo al sur de la isla Sta Clara le calculamos unas 14 millas de distancia. Pronto nos dimos cuenta que el viento no respondía a las predicciones, soplaba del NW y su fuerza era muy suave. Doblamos el Cabo de Higuer a vela y así continuamos durante una hora, pero el viento pronto empezó a caer y nos obligó a poner motor con solo la mayor arriba. Tuvimos que navegar de esa forma hasta estar frente a la playa de la Zurriola, allí nos dimos cuenta que el viento estaba volviendo a subir y que venía nuevamente del NW. Izamos el génova y paramos motor, el viento comenzó a soplar con ganas y nos hizo navegar a buen ritmo. La entrada a la bahía fue perfecta, para mi mujer y para mi fue emocionante, eran las 15´30 h cuando llegábamos navegando a la ciudad que nos vio nacer y crecer, además a mi mujer le trajo muchos recuerdos de sus días cogiendo txipirones en el bote de su familia frente a la isla.
             Curiosamente el viento dentro de la bahía aumentó, buscamos un lugar a resguardo en el costado sur de la isla Sta Clara, había muchas embarcaciones fondeadas y los huecos no abundaban, finalmente encontramos un lugar que creímos adecuado para echar el ancla y así lo hicimos. Largamos los diez metros de cadena que siguen al ancla y soltamos también unos 10 metros de cabo, el ancla lo echamos en una sonda de unos 7 metros, es marea alta. Durante unos minutos vigilamos nuestra posición comprobando que el ancla no garreara, pero la fuerza del viento aumentó algo y a pesar de estar medianamente a sotavento vimos para nuestra desgracia que sí nos desplazábamos. Subimos el ancla y decidimos buscar una boya libre, arriesgamos a que apareciese su dueño y tuviéramos que volver a buscar un punto de fondeo seguro para pasar la noche.
          No nos costó encontrar una boya libre frente a la isla, nos amarramos a ella y por fin descansamos. Arranchamos el barco y la marinería de Zaldi se dio el primer baño, comenzaron las zambullidas. La tarde fue pasando sin novedad y a última hora el viento desapareció, la situación era perfecta, anochecía, el viento se había ido y el dueño de la boya hoy no venía. Preparamos la cena, la noche se nos echó encima y se respiraba un ambiente fenomenal, cerca de nuestra posición había fondeados dos veleros franceses de buen tamaño, no pudimos dejar de mirarlos con cierta envidia… .
        Tras la cena encendimos la luz en cubierta y nos dedicamos a leer un rato a la espera de que llegase la hora de los fuegos artificiales, las 22´45 h. Sobra decir que ver el espectáculo pirotécnico desde el mar es fantástico, disfrutamos mucho los cuatro. Tras la quema de pólvora nos dispusimos a preparar las literas para dormir, mis hijas durmieron en la de proa y mi mujer y yo nos colocamos en cada uno de los costados de la embarcación. A las 00´30 h estábamos ya tumbados y un ruido en el exterior nos puso en alerta, se aproximaba una embarcación, escuchamos unas palabras “buenas noches, ya lo sentimos pero queremos amarrarnos a nuestra boya“, ¡¡ Qué mala suerte, eran los dueños de la boya !! me levanté de la litera rápidamente y vi que a escasos 30 metros había otro fondeo libre, arranqué el motor y mi mujer se colocó en proa para coger las estachas de la boya. Nos amarramos de nuevo y volvimos a la cama enseguida, ya no tuvimos más sobresaltos y pudimos dormir sin novedad.
        Durante la noche sopló una suave brisa, que aparte de hacer que el ambiente se volviera más agradable, nos acunó haciendo a Zaldi tener un suave balanceo. Vi el amanecer en La Concha, mi primer amanecer a bordo, las luces de Donostia se fueron apagando y poco a poco el sol lo iluminó todo, ¡¡ al agua patoooss !!. Que mejor manera de empezar un día que bañándose frente a la isla Sta Clara. Desayunamos los cuatro a bordo y enseguida preparamos el barco para partir, quitamos la funda de la mayor y preparamos el génova para ser izado al salir de la bahía. Casi a las 10 de la mañana nos despedimos de nuestra ciudad con la seguridad de que algún día repetiremos la travesía.
         Salimos entre la isla y el Aquarium y enseguida izamos las velas, había una suave brisa del NW y navegamos a unos 3 nudos, a la hora y media cruzamos frente a la bocana del puerto de Pasajes, continuamos con el mismo rumbo y al rato notamos que el viento estaba cayendo, decidimos poner motor con la mayor arriba y de esa forma entramos en la bahía de Txingudi. Eran las 14´30 h cuando amarramos la embarcación en Hondarribia. La experiencia no la olvidaremos, ha sido nuestra pequeña y primera aventura a bordo de Zaldi.
Los tracks de ida y vuelta
 Captura 2
Algunos datos de la travesía:
Velocidad media obtenida, 3´5 nudos.
Tiempo empleado navegando ida y vuelta 9 horas.
Agua consumida para beber ( 4 personas ), casi 10 litros, además de algún zumo y latas de refresco.
Agua consumida en una ducha para eliminar salitre del cuerpo antes de dormir ( 4 personas ), 6 litros.
Gasolina consumida, 5 litros. ( Motor Suzuki 4 T de 5 c.v.)
GPS, emisora VHF e iluminación con baterías recargables,
Cocina para calentar alimentos con cartucho de gas.
Refrigeración de alimentos y bebidas en 2 neveras portátiles con placas de congelador, aguantaron bien.
Lo mejor de todo, la sensación de libertad y el atardecer en la bahía.

2 comentarios:

Hooper dijo...

"Repito, ya se que ir de Hondarribia a Donostia en una travesía sencilla y sin demasiados riesgos, pero navegar con la familia siempre añade un plus que obliga a prestar máxima atención sobre la seguridad a bordo."
Y aunque no vaya la familia, también. En mi caso particular, llevo en todas mis salidas el chaleco automático. Es cierto que voy solo, pero acompañado, también lo hago. La excepción sería si fuera acompañado de alguien que sepa manejar el barco si caigo yo... Y por ahora no es el caso.
Me he quitado los complejos tontos y voy más tranquilo. Y el móvil pegado al cuerpo en una funda estanca...

Muy bueno el detalle de tu mujer con el balde... Pensaba "¿irá a baldear en marcha?" ¡¡Agua fresquita para los pies!! Muy bueno... :-)

Lo de los partes que no aciertan... Errare humanum est. Y son modelos y a veces no acertarán... pero llevamos un año especialmente poco eficaz en eso. Lo mismo pronostican un F3 y te encuentras con un F6... Pero entiendo que toda esa gente hará su trabajo lo mejor que puede... Y si se falla, pues se ha fallado...

Me vas a decir que soy un cab... Pero qué bonitas pintan las velas de proa a garruchos...

Me ha encantado la idea, me da una envida tremenda el que toda la familia haya tomado parte en ella, que os lo habéis pasado bien y que todo haya salido como debe... ¡¡Chapeau!! Y que tengáis una ciudad tan bonita...

Gracias por tus relatos... Y por tus vídeos, que te quedan muy chulos... (Me vas a tener que dar algún cursillo de edición de vídeo :-D)

Andua -Fernando dijo...

Tienes mucha razón en usar el chaleco automático, además si no estorban.
Muy bueno lo del telf en una funda estanca. Me haré con una.

En el vídeo no sale, pero mi mujer me baldeo a mi en un par de ocasiones durante la ida, el sol apretaba bien.

Reconozco que la vela engarruchada queda bien y dicen que ciñe algún grado más... pero navegando solo no haces más que acordarte del enrrollador, si me porto bien igual llega el año que viene.
Tengo un amigo que trabaja en EITB, el me explico algo sobre la edición de video, pero creo que es más difícil manejar el spi correcta mente... ja ja ja .

Un saludo Jon.